miércoles, 31 de diciembre de 2025

94 aniversario de la muerte de Sánchez Rojas

 Mi don José Sánchez Rojas

Alla, en “su” dorada Salamanca…, ha dejado de existir para siempre el que en vida se llamó don José Sánchez Rojas. José Sánchez Rojas. He aquí un nombre todo él evocación, que sólo su recuerdo nos trae una risita nada socarrona a flor de labios, mitad veneración, mitad respeto.

El destino implacable lo ha querido, se ha burlado una vez más del eterno burlador del propio destino. La adversidad no ha querido dejarle ver este nuevo año 32, que nace con un gran interrogante, dentro del cual todo bulle, o al menos lo parece, y en cuyo interior quien esto escribe pretende estar.

José Sánchez Rojas... ¿Quién era? Las crónicas cuentan que había nacido en la bella Alba de Tormes el 19 de abril de 1885. Que hizo los estudios en el Colegio de San Cayetano, de Ciudad Rodrigo. Que fue discípulo nada menos que de ese gran marxista-desorientador que se llama don Miguel de Unamuno y de Dorado Montero, el pan bendito de Dorado Montero, en la Universidad castiza de Salamanca. Que allí se licenció en Derecho. Que luego se doctoró en Madrid. Que pasó dos años ampliando sus estudios en Bolonia y Ginebra. Aquí empieza su verdadera vida, su amarga vida de escritor. Es en esta época cuando empieza a colaborar en todo lo colaborable, y empieza a lanzar folletos y más folletos. Y es en esta misma época cuando empieza a cantar las grandezas innegables de su grandiosa tierra, de su querida Salamanca, de su querida Alba, de su gran patrona Santa Teresa, hasta que se pierde para siempre, cantando de una manera propia, original y extraordinaria, las grandezas de Castilla toda, parándose en su cielo, en sus tipos y en sus paisajes, que son parte integrante del alma nacional y que son más verídica historia patria que la mismísima Historia de España.

José Sánchez Rojas siempre fue, a mi modo de ver, un perdido, en el buen sentido de la palabra, de la literatura. José Sánchez Rojas fue el primero, o de los primeros, en cantar pulcra y cotidianamente las grandezas del alma castellana. José Sánchez Rojas, como buen conocedor que era de Castilla, no reparaba en su continuo canto, y cantando, se puede decir, la muerte lo sorprendió.

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Conocí a Sánchez Rojas allá por el año 1923. Era yo un imberbe y, como tal, iba agarrado continuamente a las mangas de mi padre. Fue en uno de esos viajes que mi padre efectuaba para su íntima diversión, cédula, después, de lo que se llamó “Pueblo Español” de nuestra Exposición Internacional. Fue, por fin, en Toledo, en la mismísima plaza del Zoocodover. Su amistad con mi padre venía, como es natural, de lejos, puesto que ambos se dedicaban, por diferentes caminos, a cantar una misma cosa: el pueblo español. Retuve ya para siempre su tipo. Después, andando el tiempo, coincidimos otra vez en el mismísimo “Pueblo Español”. Aquel imberbe ya no lo era tanto, e incluso se permitía el lujo de opinar. Seguimos, paso a paso, la mal pagada “obra” de mi padre, y evocando él y escuchando yo, un atardecer estival nos sorprendió. Ya no volví a hablar con él hasta que coincidimos otra vez en la tribuna de la Prensa del Congreso. A él le llevaba allí su profesión y a mí una cosa parecida. La amistad pasajera de antes, ahora, hace cosa de cuatro meses, era una amistad entrañable. Cuando más sincera era, la muerte, eso tan infecto que nadie ha visto pero que todos respetamos, se me lo ha llevado. Un amigo más que pierdo y que hoy, al evocar toda su vida agitada, la evocación casi se funde con unas lágrimas sincerísimas...

Miguel UTRILLO, jr.

martes, 30 de diciembre de 2025

José Sánchez Rojas a mitad de los años veinte


Me satisface, ante todo, el trabajo. 
Me satisface pensar, leer, escribir, viajar,
no porque los viajes, los artículos, las lecturas y las 
meditaciones se traduzcan en el dinero que me alimenta,
 sino como actividades que me placen en sí mismas
 y fuera de toda compensación práctica y económica.

El Adelanto, 3 de enero de 1925.


     El periodo comprendido entre octubre de 1925 y marzo de 1926 va a marcar los últimos años de vida de José Sánchez Rojas, a la vez que nos descubre su situación personal y la actitud que mantienen hacia él tanto los diversos sectores de la sociedad salmantina y española como los medios de comunicación, las personalidades sociales y los políticos del momento. 

     Sánchez Rojas cumplió cuarenta años el 19 de abril de 1925. Tras la proclamación en 1923 de la Dictadura de Primo de Rivera y el destierro de Miguel de Unamuno (1924), su figura cobra un protagonismo insospechado en virtud de unos hitos concretos: el éxito de su Tratado de la perfecta novia (1923), la defensa de Unamuno,  su adhesión al Mensaje de elogio y defensa de la lengua catalana, la crítica al fascismo italiano, el regreso a Salamanca en el verano de 1925, sus traducciones, en especial las de Benedetto Croce (España en la vida italiana durante el Renacimiento y Breviario de Estética), la exaltación de Tomás Bretón y Ventura Ruiz Aguilera, la participación en el concurso de la plaza de cronista oficial de la provincia de Salamanca, el nombramiento por la Universidad salmantina como catedrático de lengua italiana, la aceptación del cargo de cronista honorario de la Tuna Universitaria charra, su destierro a Huesca tras su intervención y recuerdo a Unamuno en la Casa del Pueblo de Éibar, el rechazo del indulto y su conferencia en elogio de Gabriel y Galán.

     La censura se cebará con sus opiniones y colaboraciones; los elementos salmantinos de la Unión Patriótica le empujan a solicitar la plaza de cronista oficial de la Diputación, convocada el 18 de octubre de 1925, incluso el presidente de la misma llega a asegurarle que será suya y le asignará un despacho y vehículo oficial. Desde el primer momento en amplios sectores de la sociedad salmantina, se piensa en José Sánchez Rojas para ocuparla. Así lo hace público Francisco Bravo, redactor de La Gaceta Regional de Salamanca, en su artículo del 24 de octubre «Un hombre para un cargo», afirmando que “Como Sánchez Rojas, no hay en la hora actual quien pueda encargarse de relatar y contar nuestra historia, ennobleciéndola con vestiduras de poesía.” Y solicita el voto de los diputados provinciales para él, a lo que El Adelanto responde: “testigos de su labor admirable y perseverante, no tenemos para qué decir cuánto agradecemos y nos satisface esta iniciativa que nos llenaría de contento, al verla convertida en realidad.” Inmediatamente, el 26 de octubre, se adhieren Emilio Alarcos, catedrático de Literatura de la Universidad de Valladolid, y Eloy Díaz-Jiménez y Molleda, catedrático de Literatura en el Instituto de Salamanca, correspondiente de las Reales Academias de la Historia y de Bellas Artes de San Fernando y miembro de la Comisión de Monumentos.

     Sánchez Rojas toma la palabra el 3 de noviembre en El Adelanto, a través de una carta abierta en la que afirma:

“Si soy nombrado cronista de la Diputación de Salamanca, aceptaré el nombramiento, que solicito, como una carga de honor. Y si no lo fuera, siempre recordaré, emocionado y agradecido, las pruebas de afectuosa consideración que me ha dado estos días Salamanca entera.”

     Y advierte:

“he desdeñado y seguiré desdeñando muchas cosas y no sirvo para acólito, porque el humo del incienso me marea y me apestan los tufillos de la adulación y de la lisonja. En verdad, en verdad, le digo a usted que ni el aplauso me enardece, ni la censura me abate, ni la contrariedad me desespera, ni el éxito me exalta. Los que hemos vivido mucho tenemos una idea, harto despreciable y limitada del tiempo, y sabemos de la mudanza de las cosas y de los hombres.”

     A lo largo del mes de noviembre, se suman los medios que solicitan la plaza para Sánchez Rojas: El Liberal, de Madrid, El Pueblo, de Béjar y La Veu de Catalunya, que afirma: “para cronista de Salamanca le sobran títulos al que es por antonomasia el primer cronista de Castilla, el que más la ama y el que mejor la describe.”
     “(…) Nosotros conocemos a este hombre profundamente, generoso y bueno, que estuvo siempre con nosotros a las horas peligrosas y que huyó de nosotros cuando pudo llegar la hora de las compensaciones, que para él hubieran sonado siempre. Pero Sánchez Rojas es así, y su mayor valor es el de ser así, precisamente.”

     Una vez hecho público el listado de candidatos, el 2 de diciembre, el Rector de la Universidad y numerosos catedráticos se dirigen al presidente de la Diputación provincial con el ruego de que “sea nombrado cronista de la Diputación don José Sánchez Rojas. Así lo creemos en estricta justicia.”

     A mediados de diciembre, el rector de la Universidad de Salamanca nombra catedrático de lengua italiana a José Sánchez Rojas, que comenzará a impartir sus clases en enero.

     En la Diputación, se vota el 19 de diciembre la provisión de la plaza de cronista provincial, para la que se nombra al padre Luis G. A. Getino, de la Orden de Santo Domingo, que había presentado su solicitud a instancia de un sector de las fuerzas locales. El Adelanto publica el 22 de diciembre un artículo de Sánchez Rojas, «Glosa risueña a una nota oficiosa», en la que desvela que “En el pleito de la solicitud me enredaron los elementos de la Unión Patriótica”; señala que “El señor García Tejado, nuestro alegre y confiado presidente, llegó a designarme despacho oficial y un automóvil de Obras Públicas para investigar en los archivos municipales de la provincia”, y que el señor Bustos y Miguel “modificaba de raíz la ponencia hecha a mi favor ante ‘presiones’ que no podía sacudir humanamente”.

     El mismo diario publica también ese día la decisión de Eloy Díaz-Jiménez y Molleda, Emilio Alarcos, Fernando Íscar, Guillermo Sáez, Filiberto Villalobos y Rafael de Castro de promover una comida abierta a todos los salmantinos, para el 27 de diciembre, “deseando testimoniar su admiración al señor Sánchez Rojas, y desagraviarle por el tratamiento que le han hecho los señores diputados”. La comida se desconvoca.  

     Periódicos nacionales como El Sol, El Heraldo de Madrid y El Liberal (de Bilbao y de Madrid), se hacen eco del revuelo producido por la designación, a la vez que a Salamanca llegan las adhesiones a Sánchez Rojas de Indalecio Prieto, Julián Besteiro, César González Ruano, Pérez Ferrero entre otros muchos. El padre Getino presenta su renuncia al cargo en enero, y la Comisión provincial pretende declarar desierta la plaza.

     Sánchez Rojas acepta el 19 de enero el nombramiento de cronista honorario de la Tuna Universitaria de Salamanca y acompañarla en su gira por Medina del Campo, Burgos, Vitoria, Bilbao, San Sebastián, Éibar e Irún. En el recibimiento en la Casa del Pueblo de Éibar, se vitorea a la revista España, a Unamuno, Araquistáin, Indalecio Prieto y Sánchez Rojas. Éste interviene:

     “No gozamos de normalidad, y hasta nos han dicho que pongamos sordina a nuestros entusiasmos. ¡Bueno! Vamos a ser respetuosos. Poned en el corazón los nombres que ni estos chicos ni yo podemos poner en la lengua: esperad días mejores y, si estos muchachos, como yo creo y aseguro, son jóvenes, son buenos y son inteligentes, contad con ellos para que todos juntos intentemos dar a España el decoro y la dignidad que anhelamos para ella.”

     Como consecuencia, Sánchez Rojas es deportado a Huesca. Las simpatías de ciudadanos, periodistas y periódicos se multiplican. Desde allí envía varias cartas abiertas a Mary Santiago Mirat, que pertenece a una influyente familia salmantina, y manifiesta su amistad hacia el cronista y traductor hasta su fallecimiento, el 31 de diciembre de 1931.

MIGUEL ANGEL DIEGO NÚÑEZ
Autor del libro Regionalismo y regionalistas leoneses del siglo XX (una antología).

martes, 16 de diciembre de 2025

La Biblioteca de Temas Albenses publica su volumen nº 16

El próximo domingo, 21 de diciembre, a las 13:00 horas, tendrá lugar en el Salón de plenos del Ayuntamiento de Alba de Tormes, la presentación de un nuevo volumen de la Biblioteca de Temas Albenses, «Muero porque no muero», un libro en el que se describen con la minuciosidad y el rigor histórico que caracterizan a su autor, Manuel Diego Sánchez, las exhumaciones y los diferentes traslados del cuerpo de santa Teresa de Jesús desde el momento de su muerte hasta el mes de agosto de 1914, incluyendo copias literales de los distintos documentos en que quedaron reflejados.

domingo, 30 de noviembre de 2025

Muestra sobre José Sánchez Rojas

Rincón dedicado a José Sánchez Rojas en la Biblioteca Municipal de Alba de Tormes en la que se muestran fotografías, traducciones y publicaciones del periodista albense –que da nombre a esta biblioteca– aportadas, en su mayoría, por Jesús María García y Gerardo Nieto.

sábado, 15 de noviembre de 2025

Stolperstein en Alba

Las Stolpersteine –en alemán “piedra de tropiezo”– son un proyecto iniciado por el artista germano Gunter Demnig en 1997 consistente en adoquines de latón de 10x10 centímetros incrustados en el pavimento que conmemoran a las personas asesinadas o deportadas por el nazismo e invitan al transeúnte a recordar a la víctima a la que cada una de ellas está dedicada.
Estas “piedras de memoria” –como algunos preferimos llamarlas–, se localizan en el lugar donde vivió la persona homenajeada y llevan grabado, además de su nombre, las fechas claves de su vida.

Callejeando por Alba de Tormes podemos “tropezar” con dos de ellas; las dedicadas a Guzmán Rodríguez García –c/ Santa María nº 2– y Joaquín García Bellido –inicio de la c/ Lope de Vega–, de quienes ya nos hablo Ángel González en su artículo «Entre el olvido y la memoria» publicado en el Libro fiestas de 2017 (pág. 176), y de los que, a continuación, ofrecemos unos breves apuntes biográficos. 

 

RODRÍGUEZ GARCÍA, Guzmán.

  • Nacido el 6 de febrero de 1915 en Alba de Tormes, era hijo de Raimundo Rodríguez Sánchez, de profesión albañil, y Vicenta García Mediero, ambos naturales de esta villa y domiciliados en la calle Santa María s/n.
  • Integrante de la milicia republicana, en 1938 fue ascendido a sargento y destinado al Grupo de Transmisiones del XXII Cuerpo de Ejército.
  • Detenido por el ejército alemán en 1940, fue internado en El Stalag XI-B, campo de prisioneros situado en la localidad alemana de Fallingbostel. Desde allí fue deportado al campo de concentración de Mauthausen (Austria) el 27-01-1941 y transferido 21 días después al de Gusen (Austria), donde fallecería el 14 de enero de 1942.

GARCÍA BELLIDO, Joaquín.
  • Nacido el 09 de mayo de 1882 en Alba de Tormes, era hijo de Santiago García Hernández, de profesión abogado, y de Felipa Bellido Palomero, ambos naturales de Huerta y domiciliados en Alba de Tormes en la calle Condado nº 2.
  • Al iniciarse la Guerra Civil ejercía como cartógrafo de 1ª clase en la Armada republicana, en el Servicio Hidrográfico del Estado Mayor Central. Desde agosto de 1936 hasta junio de 1938 estuvo destinado en la sección de Información de las fuerzas aéreas. En ese mes fue trasladado a los servicios de Información del Estado Mayor de la Marina
  • El 7 de febrero de 1939 pasó la frontera francesa desde el puerto de Cadaqués y, tras un intento fallido de exiliarse a México, se enrola en la resistencia francesa. Detenido en Figeac (Francia) el 01-12-1942, permaneció en la prisión de Toulouse (Francia), hasta el 30-07-1944 en que fue deportado al campo de concentración de Buchenwald (Alemania) donde ingresó el 6-8-1944 y de donde finalmente fue liberado por las tropas aliadas en 1945.
  • La última noticia que se tiene de él es que en el mes de julio de 1946 residía en Toulouse.
Fuentes bibliográficas: Ministerio de Cultura: Portal de Archivos Españoles (PARES); Asociación Salamanca Memoria y Justicia; Fundación Pablo Iglesias: Diccionario Biográfico del exilio español de 1939; La Crónica de Salamanca (08/04/2024).